En otra ocasión ya contara que a un tal Dr. Biederman lo habían pillao con el carrito del helao. Ya contáramos que este señor es un number guan de la psiquiatría infantil en los Estados Unidos, en parte papá del diagnóstico de Trastorno Bipolar Infantil (resulta que antes no existía tal enfermedad en niños, pero esto de los trastornos es lo q
ue tiene, se reproducen rápidamente y si no, nos lo inventamos) y también propulsor de la prescripción de antipsicóticos en adolescentes y niños, incluso menores de 6 años. También mencionáramos que a alguno, como era el caso del Senador Grassler, le dio por pensar, fíjate tu que tontería, que a lo mejor, las ayuditas que le daban las farmacéuticas al amigo Biederman (con un montón de ceros) podían estar afectando a su objetividad. Pues, el caso es que el hombre aún estaba intentando salir del fango (que si no era para tanto… que si sólo me daban pa-los cafeses… que si las fotocopias van mu caras… que si me olvide de declararlo porque ando mu estresao, etc.) cuando ¡vaya por Dios!, lo han cogido otra vez.
Han salido a la luz una serie de e-milios y documentos que revelan que, digan lo que digan, el Dr Biederman y Johnson & Johnson (fabricantes de Risperdal, uno de los antipsicóticos con los que se está tratando el supuesto Trastorno Bipolar Infantil) no son sólo amigos, mis fuentes me aseguran que hay algo más.
Resulta que en Estados Unidos, si bien los psiquiatras pueden prescribir medicamentos para enfermedades para las que no fueron aprobados, las farmacéuticas no pueden publicitar sus productos para estos usos. Por lo que, una de las estrategias que utilizan estas empresas para esquivar la ley y promover usos no reconocidos de sus productos, es pagar a reconocidas personalidades para que hablen de ellos en reuniones, ponencias y congresos. En 1999 un ejecutivo de J&J solicitaba a sus superiores la aprobación de un cheque para “agradecerle” al Dr. Biederman una conferencia que había dado en la Universidad de Connecticut. En el milio decía “El Dr. Biederman no es alguien al que andar mareando, es un orgulloso figura nacional de la psiquiatría infantil y tiene la mecha muy corta” explicaba que el pollo en cuestión estaba cabreado porque J&J había rechazado una petición de 280.000 $ para investigación y “nunca había visto a nadie tan enfadado” “desde ese momento, nuestro negocio se convirtió en inexistente en su área de control” y termina “realmente temo las consecuencias” (parece que acojona, aquí el Dr. Padrino)
El angelico este (en lo sucesivo “El Bidi”), también estuvo presionando a J&J para la creación de un centro de investigación para el estudio de la psicopatología pediátrica, centro que, evidentemente dirigió. Según la memoria del 2002, la investigación realizada en este centro debía satisfacer entre otros criterios, “dirigirse hacia los objetivos comerciales de J&J” (investigación objetiva y totalmente desinteresada). Según Georges Gharabawi (un ejecutivo de la compañía), El Bidi, les había pedido en múltiples ocasiones la creación del centro, con el objeto de “generar y diseminar datos que apoyen el uso del Risperdal” en niños y adolescentes. Finalmente el centro se fundó. Sólo para el año 2002 tuvo un presupuesto de 700.000 dólares.
En Junio del 2002, otro ejecutivo de la farmacéutica, le envió un milio al Bidi , en el que incluía un breve Abstract de un estudio sobre el uso del Risperdal en adolescentes “Trastorno de Comportamiento Disruptivo” para presentar en un encuentro de la academia americana de psiquiatría infantil. El ejecutivo, Dr. Pandina, indicó que había un pequeño problema, y es que el medicamento mejoraba el comportamiento pero el placebo también, así que “si pudieras, danos alguna idea de cómo manejar esto”. Ni que decir tiene, que el Abstract, omitía este importante dato. Al mismo tiempo le pedía al Bidi que firmara el estudio (parece que esta también es una práctica común; nosotros hacemos un estudio sobre nuestro producto y le pagamos a un investigador reconocido para que lo firme como autor, una práctica que los americanos llaman ghostwriting), a lo que El Bidi accedió sin problema.
Estudios güenos güenos como éste, realizados en centros de investigación especializados, objetivos e independientes como este, firmados por eminencias superexpertos quetecagas, que no se equivocan nunca como este, son los que consiguieron que, finalmente, la FDA aprobara el uso del Risperdal (o Risperidona) para tratar el Trastorno Bipolar en niños. En España, también es utilizado con frecuencia en combinación con los estimulantes, para el tratamiento del TDAH (vamos, una bomba).

