25/6/08

NOTA: REVISAR...


Más sobre el poder de la esperanza y el efecto placebo;

Ya sabéis que, el hecho de que un medicamento funcione, no implica sólo que cure, implica que cure más que un placebo. Para que un fármaco se comercialice, tiene que demostrar que existen “diferencias significativas” entre un grupo de personas tratado con el fármaco en cuestión y otro grupo tratado con un placebo. Habiendo de esta manera en el mercado muchos fármacos cuyo poder curativo se puede explicar, en un porcentaje altísimo, por el efecto placebo.

Precisamente una investigación reciente con cierta repercusión en los medios, ha puesto en tela de juicio la efectividad de los antidepresivos ISRS (como el archiconocido Prozac). Demostrando que su efectividad, no es mayor que la de un placebo, salvo en las depresiones más graves, y en estos casos la diferencia no se debe a que la efectividad de la droga se incrementa, sino que la efectividad del placebo (el poder de la esperanza) disminuye.

Hay algunas peculiaridades del efecto placebo que llaman la atención. Por ejemplo, las compañías farmacéuticas saben muy bien (ya que tienen que demostrar que sus productos funcionan mejor que una pastilla de azúcar), que no todos los placebos funcionan igual, por ejemplo en algunos casos se utilizan placebos inactivos, ya que saben que si una pastilla tiene efectos secundarios (de los chungos) similares a los del medicamento real, curiosamente su poder curativo es mayor. También potencia el efecto curativo el hecho de que la píldora sea de color rojo o negro.

Pero hay una particularidad de este fenómeno que me parece más curiosa aún, aunque es casi intuitiva (no creo que nadie se sorprenda demasiado): en el año 2006 un grupo de científicos de Stanford, Cambridge y Singapur se dispusieron a investigar una peculiaridad muy concreta del efecto placebo, que podría tener repercusiones sobre su comercialización. En la investigación participaron 82 voluntarios que fueron divididos en dos grupos, a ambos grupos se les suministró un placebo, a los dos se les dio la misma información acerca del supuesto medicamento. Les dijeron que se trataba de un analgésico opiáceo de acción rápida, similar a la codeína, la única diferencia es que a un grupo le dijeron que el precio del fármaco (de pega) era de 10 céntimos por dosis, mientras que para el otro grupo el lacasito en cuestión tendría un precio de 2,5$ por dosis. Después de proporcionarles la información, tuvieron a bien (sin ánimo de ofender y desde el más profundo de los respetos) pegarles unas descargas eléctricas (siempre de buen rollito). Pues vale, como podéis sospechar los que tomaron la pastilla modelo De Luxe sintieron menos dolor que los que tomaron la píldora cutre.

El efecto placebo tiene mucha relación con la generación de expectativas, y sabemos que las personas humanas con cabeza, tendemos a relacionar la calidad con el precio. Sin embargo, la relación causal podría invertirse fácilmente. Podemos pensar que un medicamento (un médico, un psicólogo, un fisioterapeuta …) es más caro, porque funciona mejor. Atendiendo a los datos, bien podríamos invertir la relación y decir que el fármaco o el médico o el psicólogo, funciona mejor precisamente porque es más caro.

Pues eso, que tengo que revisar mis tarifas (siempre por el bien de los clientes… no se vayan ustedes a pensar)

16/6/08

PARASKAVEDEKATRIAFOBIA

Pues no, no es un pivot del Olimpiakos, es que la semana pasada terminó un viernes 13 y resulta que la fobia a este día se llama así. No se si el temible Jason Vorhees tiene que ver algo con la génesis de este problema (seguro que no, será algo genético relacionado con la transmisión dopaminérgica). Lo cachondo es que he encontrado por la red un tratamiento especializado en este problema, un tratamiento testado (cientifiquísimamente)y con una efectividad próxima al 100%?? “Paraskavedekatriafobia (reza la publicidad) imagínate como podría ser tu vida sin ella”… el tratamiento está “garantizado de por vida”. Ni que decir tiene, que se trata de un tratamiento de bricolaje mental del tipo psico-IKEA, es decir …te mandamos el manual, unos cedeses y unos deuvedeses te tangamos 200$ y con un susto ya se te quita el otro.

Es cierto que algunas personas sufren miedos desproporcionados y que estos miedos pueden afectar de una forma importante a su vida diaria además de provocar un serio sufrimiento… pero a lo mejor nos pasamos un pelín con el tema de la clasificación. Las “fobias específicas” se definen como miedos irracionales y desproporcionados a determinadas situaciones y las personas pueden desarrollar fobias a cualquier objeto o situación, por lo que siempre habrá listos estiraos que, armados con un diccionario de latín y otro de griego se lancen a ponerle nombres a cada fobia que pueda sufrir un ser humano… pues vale… cualquier cosa para que el común de los mortales no se entere de la misa la media. Aunque hay que reconocer que la cuestión tiene un punto de sofisticación, queda mucho mejor decir en una reunión social que padeces paraskavedekatriafobia, que decir que tienes el colon irritable (donde va a parar).

- Hola… soy Ataulfo y soy paraskavedekatriafóbico…

- Bien, Ataulfo!!!

- Ánimo, valiente!!

- Estamos contigo Ataulfo!!, bienvenido a triscaidecafóbicos anónimos.

(mucho más sofisticado, sin ninguna duda)

Respetemos y apoyemos a aquellos a los que el miedo les impide acercarse un poquito más a la felicidad. Pero… ya está bien de tomar el pelo (aunque, esto es únicamente una opinión, si te molesta mucho puede ser que sufras allodoxafobia).

10/6/08

ROJAS, VERDES Y AMARILLAS


Volvemos al tema, me voy a poner pesado…

Sabemos ya, (lo he tratado en otras ocasiones en este blog) de la afición que existe en algunos países de darle pirulas psicotrípicas a los niños, especialmente en los EEUU, donde se inician estas tendencias que van llegando a esta, nuestra comunidad…

Que si les damos antidepresivos a los chavalines (aunque en niños y adolescentes aumenta el riesgo de suicidio), que si el crío es un traste que no para quieto… pues le metemos estimulantes (a pesar de los tics, los rituales compulsivos, los problemas de crecimiento y muchos etcéteras), que si esto que parecía Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad (un síndrome evidente y clarísimamente orgánico) pues que nos confundimos un poquito y resulta que lo que los niños americanos tienen ahora es trastorno bipolar, que mola más, porque así les podemos dar antipsicóticos… ¡¡¡para toda la vida!!!, pues eso… cuanto antes mejor.

Y uno piensa; claro… el uso de antipsicóticos con niños no estaba aprobado por la FDA, ya que, por un lado no había diagnóstico que lo justificara y por otro lado, los niños son mucho más sensibles a sus efectos secundarios (disquinesia, problemas metabólicos, diabetes, aumento de peso, entre otros)… si ahora se aprueba su uso, será porque hay un buen cuerpo de investigaciones para refrendar tal decisión, y estas investigaciones además de seguir un método impecable, un diseño perfecto etc… tuvieron que ser realizadas por investigadores INDEPENDIENTES.

A lo que íbamos, resulta que en el Boston Glove del domingo estaban muy atentos a la paliza que le había endiñado su equipo a los de Gasol y preparándose para volverles a dar zapatilla esa misma noche… pero además, en su sección de educación el diario bostoniano dedica un artículo al Dr Biederman, que entre los años 1994 y 2003 jugó un papel muy importante en el incremento espectacular en el diagnóstico del trastorno bipolar infantil e impulsó la prescripción de antipsicóticos en psiquiatría infantil.

Pues bien… el equipo de investigación del senador republicano Grassley, que es un equipo que está muy atento a las cosas de estar atento, ha descubierto que este pollo en cuestión ha ingresado entre los años 2000 y 2007, por lo menos un millón seiscientos mil piedrólares, procedentes de compañías farmacéuticas mientras que su colega de departamento en Harvard (casi na) el Dr. Spencer enganchó un quilito más.

El señor se defiende diciendo que “mi interés se centra únicamente en el avance de los tratamientos médicos bajo rigurosos y objetivos estudios” … lo de la pasta es un daño colateral, sus rigurosos y objetivos estudios son casualmente favorables a quien le paga la nómina, pero si fueran desfavorables… sin ninguna duda los publicaría ¿? (¿os imagináis a Bill Gates recomendando encarecidamente el Linux?…pos eso).

El caso es que no solo puso el cazo, sino que además, no informó a su universidad como le obliga la normativa. El NIH, con el objeto de garantizar la independencia, obliga a los investigadores a informar de ingresos superiores a 10.000 dólares anuales recibidos de las farmacéuticas (y ya sobran), y aquí al pollo se le hacía la picha un lío y no le salían los números, que para eso es de letras.

9/6/08

FONTANERÍA FEMINISTA

Acabo de echarle un vistazo a un número del Journal of Feminist Family Therapy… y eso me hace preguntarme por la necesidad de una “lo que sea” feminista. Partiendo de que el movimiento feminista (y el movimiento por la salvación del sentido común) tuvo un papel importante en la revisión de alguno de los presupuestos que rigieron a alguno de los modelos más importantes de terapia familiar.


Hay que tener en cuenta que la terapia familiar tomó fuerza en los años cincuenta del pasado siglo, lógicamente influida en alguno de sus aspectos por el patriarcado dominante. De ahí que algunos de sus presupuestos requirieron una revisión, para adaptarlos al momento actual. De la misma forma que una teoría psicoanalítica que parecía cuadrar coherentemente para tratar “histéricas” en una Europa de educación victoriana, puede perder sentido al intentar adaptarla con calzador a la problemática actual, dando lugar a floridas interpretaciones, como aquella en que la anorexia se debe a una “ilusión de impregnación” de semen paterno en el alimento ¡¡¿¿??!! (pierdo la regla y se me hincha el vientre debo estar preñada de papi), en la actualidad algunos de los preceptos de la terapia familiar corrían el riesgo de hacerse igualmente folclóricos, si no se sometían a cierta revisión, algunos de ellos son:

Hipótesis de la causalidad circular: una de las principales aportaciones de la teoría general de sistemas, que supone que en una secuencia interactiva no se puede establecer que A determina B, sino que A puede influir sobre B y B sobre A (y en un sistema más abierto, estos estarían influidos por C, D, E…), de manera que establecer que una es la causa y otra el efecto es arbitrario. Esta hipótesis es muy útil para el cambio, pero transformar un “modelo de realidad” en lo que “es la realidad” (en términos korzybskianos; confundir el mapa con el territorio) puede dar lugar a situaciones que muchos entendemos peligrosas. A algunos listos, todavía les parece que en una situación de violencia de género, establecer a uno (casi siempre es él) como victimario y a otro (normalmente ella) como víctima, es una explicación lineal arbitraria; que ambos están inmersos en una situación interactiva en la que el comportamiento de uno es a la vez causa y efecto del comportamiento del otro (lo que puede llevar a un reparto perverso de responsabilidades y culpas). Muy señores míos, pensadores sesudos, independientemente de cómo se desarrolle la situación etc… aquí hay uno que zumba, casca, da leña y otra que encaja, recibe y atrapa, hay uno al que se le pelan los nudillos y otra a la que se le parten los huesos, hay uno que es victimario, agresor, verdugo y otra agredida y víctima.

Concepto de paciente identificado: la persona que sufre el problema “el paciente identificado” es básicamente el equivalente a un síntoma de una estructura o dinámica familiar disfuncional, de modo que modificando esa estructura o dinámica relacional, el “paciente identificado” mejorará. De esta manera nos encontramos en la literatura con familias anoréxicas, familias esquizofrénicas o familias alcohólicas. De nuevo este es un enfoque interesante que ha resultado efectivo en muchas ocasiones, pero también nos podemos encontrar haciendo acrobacias conceptuales si cambiamos de problema y tenemos que sustituir “familia alcohólica” por “familia abusadora”. No es broma, realmente hay explicaciones en la literatura según las que tanto el padre abusador como el niño abusado, son igualmente víctimas del juego de triangulaciones entre los distintos miembros de la familia, hay listos que leyeron libros y eso… y hasta fueron a la universidad, que basaron sus intervenciones con familias en las que el padre abusó de su hija, en que la madre vuelva a recuperar el rol de madre y esposa al que había renunciado (vamos; a fregar que és lo suyo) para que su hija no se viera obligada a ocupar este papel, otros escritos informan de que “el incesto juega un papel en el equilibrio familiar”... vamos, para echarse a temblar.

Por otra parte en ocasiones, el ampliar la visión de la patología del individuo hacia la familia, intentando encontrar explicaciones relacionales a los problemas, a trasladado la atención a los otros significativos, dando lugar a términos como el acuñado por From-Reichman de “madre esquizofrenógena”.

No es extraño que las feministas se tiraran de los pelos. Sin embargo, y reconociendo el papel que ha tenido el feminismo en la revisión de alguno de estos conceptos, no comparto la idea de una terapia familiar intrínsecamente feminista, que puede llevar a interpretar la mayoría de los problemas con los que las mujeres acuden a terapia como consecuencia una situación de opresión patriarcal de manera que, tarde o temprano, nos encontraremos con explicaciones e interpretaciones tan coloristas como las anteriores. Creo realmente que es mejor, cuando hablamos de cuestiones prácticas, dejarse influir por una ideología (feminismo, postmodernismo o el que quieras) que identificarse con él, por eso me declaro fontanero "y" feminista, y no fontanero feminista.